La mayoría de multas que recibe una pequeña empresa no responden a decisiones deliberadas, sino a procesos administrativos que no se sostienen en el tiempo. Estas son las tres infracciones que con más frecuencia encontramos al iniciar un servicio de regularización.
1. Declarar fuera del plazo establecido
El cronograma de vencimientos de SUNAT se publica con anticipación y depende del último dígito del RUC. Presentar una declaración un día después del vencimiento ya configura la infracción del numeral 1 del artículo 176 del Código Tributario. La buena noticia es que el régimen de gradualidad permite reducir sustancialmente la sanción si la subsanación es voluntaria, es decir, antes de cualquier notificación.
2. Determinar el tributo por un monto menor al que corresponde
Suele ocurrir por comprobantes no registrados, aplicación indebida del crédito fiscal o errores en la determinación de los pagos a cuenta. La sanción se calcula sobre el tributo omitido, por lo que el impacto crece con el volumen de operaciones.
3. No llevar los libros electrónicos en la forma y plazos exigidos
Muchas empresas obligadas al PLE lo descubren tarde. El sistema exige generar y enviar los registros dentro de plazos específicos, y la omisión se sanciona con un porcentaje de los ingresos netos.
Qué hacer si ya tienes contingencias abiertas
La recomendación es siempre la misma: subsanar de manera voluntaria antes de que llegue la notificación. La diferencia entre regularizar por iniciativa propia y hacerlo tras un requerimiento puede superar el 80% del importe de la multa.
Si no tienes claridad sobre tu situación actual, un diagnóstico previo permite identificar exactamente qué periodos están pendientes y cuál es la estrategia de regularización con menor costo.
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